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Serie del Caribe 2026: ¿qué tan difícil es ser bicampeón?

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Enrique Rojas habló con Luis González, de Charros, horas antes de iniciar la Serie del Caribe 2026. (4:27)

Los Leones del Escogido salen en busca de su segundo título consecutivo en la Serie del Caribe, así como del primer bicampeonato dominicano en el evento desde las ediciones de 2020 y 2021.

Ser campeón de la Serie del Caribe es, por definición, un reto enorme. El primer paso es conquistar el torneo local, algo que de por sí resulta complicado dada la volatilidad que caracteriza, año tras año, a las ligas invernales de México, República Dominicana, Puerto Rico y Venezuela. Un equipo campeón una temporada puede, sin exagerar, terminar en el último lugar de su liga al año siguiente.

El segundo obstáculo es todavía mayor, armar un roster lo suficientemente sólido como para imponerse ante los campeones de otros países. Por eso, ganar Series del Caribe consecutivas ha sido históricamente una excepción y no la norma. A nivel de equipos, apenas ha ocurrido tres veces en toda la historia del torneo.

En la primera etapa del evento, solo un club logró repetir como campeón. Los Tigres del Marianao, de Cuba, ganaron las ediciones de 1957 y 1958, en una época en la que ni México ni la República Dominicana participaban. No fue sino hasta 1997 y 1998 cuando otro equipo volvió a lograr un bicampeonato, cuando las Águilas Cibaeñas, de la República Dominicana, lo consiguieron cuatro décadas después. Veinte años más tarde, los Criollos de Caguas, de Puerto Rico, repitieron la hazaña al ganar las ediciones de 2017 y 2018.

A nivel de países, las rachas han sido algo más frecuentes. El primer tricampeonato en la historia de la Serie del Caribe fue puertorriqueño, con títulos de los Cangrejeros de Santurce en 1953, los Criollos de Caguas en 1954 y nuevamente los Cangrejeros en 1955.

Luego llegó el único pentacampeonato que se ha visto en el torneo. Cuba ganó cinco Series del Caribe consecutivas entre 1956 y 1959, con campeonatos de los Elefantes de Cienfuegos, los Tigres del Marianao y los Alacranes del Almendares.

Con la entrada de México y la República Dominicana, el nivel competitivo del evento subió y los bicampeonatos se volvieron más difíciles. El primero de esa segunda etapa ocurrió en 1974 y 1975, cuando Puerto Rico ganó con los Criollos de Caguas y los Vaqueros de Bayamón.

República Dominicana logró su primer bicampeonato en 1990 y 1991, gracias a los títulos de los Leones del Escogido y los Tigres del Licey. Puerto Rico respondió en 1992 y 1993 con los Indios de Mayagüez y los Cangrejeros de Santurce.

Luego vino un tricampeonato dominicano entre 1997 y 1999, con dos títulos de las Águilas Cibaeñas y uno de los Tigres del Licey. Más adelante, los dominicanos volvieron a enlazar campeonatos en 2003 y 2004 y nuevamente en 2007 y 2008, en ambas ocasiones con combinaciones de Licey y Águilas. En 2008, además, los Tigres ganaron la Serie del Caribe pese a haber llegado como subcampeones de LIDOM.

México se sumó a la lista de países con rachas consecutivas cuando los Yaquis de Obregón ganaron en 2013 y los Naranjeros de Hermosillo lo hicieron en 2014. Puerto Rico repitió en 2017 y 2018 con los Criollos de Caguas, mientras que República Dominicana logró su más reciente bicampeonato entre 2020 y 2021 con los Toros del Este y las Águilas Cibaeñas.

En total, contando dos tricampeonatos y un pentacampeonato, a lo largo de la historia de la Serie del Caribe se han registrado diez rachas de títulos consecutivos por país. República Dominicana lo ha logrado en cinco ocasiones, Puerto Rico en cuatro, y tanto Cuba como México en una. Venezuela es el único país miembro de la Confederación de Béisbol Profesional del Caribe que no ha alcanzado un bicampeonato, algo que tampoco ha conseguido ningún país invitado al torneo, como Panamá, Colombia, Japón, Nicaragua o Curazao.

Tomando todo esto en cuenta, en un torneo donde repetir es una excepción histórica, los Leones del Escogido llegan a la Serie del Caribe con la oportunidad de desafiar una de las barreras más difíciles del béisbol invernal, ganar dos veces seguidas en un escenario donde casi nadie lo ha logrado.