Compré unas botas Bestard Davos
Compré unas botas Bestard Davos, de gama media-alta y con un precio elevado en su momento. Tras unos 10–12 años de uso esporádico, la entresuela se degradó y estaba desecha, como si fuera polvo de plástico, y la suela se despegó completamente, quedando las botas inutilizadas pese a que el resto (piel, costuras, herrajes) está en excelente estado. Cuando me di cuenta estaba de vuelta de una marcha corta, pero si me pilla lejos habría sido muy molesto.
Entiendo que se trata de un problema conocido de envejecimiento de ciertos materiales, y escribí a la marca no como reclamación, sino para conocer su opinión técnica o posibles opciones (reparación, resolado o alguna consideración comercial).
Envié un correo detallado con fotos hace más de un mes y no he recibido ninguna respuesta, ni siquiera un acuse de recibo.
Más allá del producto, lo que me decepciona es la falta de atención al cliente por parte de una marca que se presenta como especializada y de calidad. Por ello pongo esta valoración.




